Cómo desarrollamos proyectos de Artificial Intelligence

Cada proyecto sigue seis fases definidas. Antes de escribir una línea de código, entendemos el problema. Y después de desplegar la solución, seguimos midiendo si funciona como debe.

Las seis fases de nuestro proceso

Este es el recorrido típico de un proyecto. Según la complejidad, puede durar entre seis semanas y cinco meses.

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Auditoría y diagnóstico

Empezamos con una reunión de dos horas, presencial o por videollamada, en la que escuchamos qué problema quieres resolver. No necesitas saber nada de inteligencia artificial para esta conversación: lo que nos interesa es entender tu operativa, tus datos disponibles y el resultado que esperas.

Después revisamos tus fuentes de datos. Comprobamos la calidad, el volumen y la frecuencia de actualización. Si los datos no están listos, te decimos exactamente qué hay que corregir antes de empezar. En algunos casos hemos recomendado a clientes que esperasen tres meses para acumular datos suficientes antes de invertir en un modelo. Preferimos ser honestos a cobrar por algo que no va a funcionar.

Esta fase dura entre tres y cinco días laborables. Al final entregamos un informe de viabilidad con una estimación de coste, plazo y las métricas que usaremos para medir el éxito del proyecto.

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Diseño de la solución

Con el diagnóstico aprobado, nuestro equipo técnico define la arquitectura. Elegimos los algoritmos, las herramientas de procesamiento de datos y la infraestructura de despliegue. No hay una receta única: un modelo de clasificación de imágenes para control de calidad no tiene nada que ver con un sistema de recomendación para una tienda online.

Documentamos cada decisión en un documento de diseño técnico que compartimos contigo. Si tu equipo tiene perfiles técnicos, lo revisamos juntos. Si no, lo explicamos en una sesión de 45 minutos donde traducimos las decisiones a lenguaje de negocio: qué va a hacer el sistema, qué datos necesita consumir y dónde se va a integrar.

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Desarrollo y entrenamiento

Aquí es donde se construye el modelo. Limpiamos y transformamos los datos, seleccionamos las variables relevantes, entrenamos distintas versiones del modelo y comparamos su rendimiento. Usamos notebooks compartidos para que puedas ver el progreso si quieres, aunque no es obligatorio.

Hacemos reuniones de seguimiento cada semana. Son breves, de unos 20 minutos, y sirven para mostrar avances, resolver dudas y ajustar prioridades si el negocio lo requiere. En un proyecto reciente de predicción de abandono de clientes para una empresa de suscripciones, el equipo de marketing pidió incluir una variable nueva a mitad de desarrollo. La incorporamos en la siguiente iteración sin retrasar la entrega.

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Validación con datos reales

Antes de poner nada en producción, probamos el modelo con datos que no ha visto durante el entrenamiento. Medimos la precisión, el recall, la tasa de falsos positivos y cualquier métrica específica que hayamos acordado en la fase de diagnóstico.

Si los resultados no alcanzan el umbral pactado, volvemos a la fase anterior. No cobramos esa iteración adicional. Si después de dos rondas extra el modelo sigue sin cumplir, te devolvemos el importe de las fases de desarrollo y validación. Esto ha ocurrido una vez en 37 proyectos entregados, y el cliente apreció la transparencia.

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Despliegue en producción

Integramos el modelo en tu entorno real. Puede ser una API que tu aplicación consulta, un módulo dentro de tu ERP o un servicio que se ejecuta en la nube bajo tu cuenta. Configuramos alertas automáticas que nos avisan si el rendimiento cae por debajo de cierto nivel.

El despliegue incluye tests automatizados y un plan de rollback por si algo falla en las primeras horas. Nunca sustituimos un proceso manual de golpe: empezamos con un periodo de funcionamiento en paralelo donde el modelo genera sus predicciones y un operador humano las revisa antes de actuar sobre ellas.

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Monitorización y mejora continua

Los modelos de inteligencia artificial no son software estático. Los datos cambian con el tiempo y el rendimiento puede degradarse. Durante los tres meses posteriores al despliegue, monitorizamos las métricas clave y reentrenamos el modelo si detectamos una caída.

Después de ese periodo inicial, ofrecemos contratos de mantenimiento trimestrales. Incluyen reentrenamiento programado, revisión de nuevas fuentes de datos y un informe mensual con las métricas de rendimiento del modelo. Aproximadamente el 70 % de nuestros clientes contratan el mantenimiento continuo.

Qué nos diferencia en cada fase

Tres aspectos concretos de cómo trabajamos que nuestros clientes valoran especialmente.

Ingeniero diseñando un pipeline de datos en una pizarra

Documentación que se entiende

Cada entrega incluye dos versiones del documento técnico: una para ingenieros y otra para responsables de negocio. La versión de negocio explica qué hace el modelo, qué datos consume, cómo interpretar sus resultados y cuándo hay que pedir un reentrenamiento. Sin jerga innecesaria.

Varios clientes nos han dicho que esta documentación les ha servido para justificar la inversión ante su dirección general, porque muestra resultados concretos en lugar de promesas abstractas.

Profesionales revisando métricas de rendimiento de un modelo de IA

Métricas pactadas desde el día uno

En el informe de viabilidad definimos qué significa éxito para tu proyecto. Puede ser una precisión del 92 % en la clasificación de defectos, una reducción del 15 % en el tiempo de procesamiento de pedidos o un incremento medible en la tasa de conversión. Si no podemos definir una métrica clara, no arrancamos el proyecto.

Esa métrica es la que usamos en la fase de validación para decidir si el modelo está listo. Sin ambigüedades.

Sala de servidores donde se despliegan modelos de inteligencia artificial

Despliegue bajo tu control

No te obligamos a usar nuestra infraestructura. Si prefieres que el modelo corra en tu propio servidor o en tu cuenta de AWS, Azure o Google Cloud, lo configuramos allí. Tú controlas los datos en todo momento y puedes revocar nuestro acceso cuando quieras.

Para clientes que no tienen infraestructura propia, ofrecemos alojamiento gestionado con un acuerdo de nivel de servicio que garantiza un 99,5 % de disponibilidad mensual.

Preguntas frecuentes sobre nuestro proceso

Respuestas a las dudas que más nos plantean en las primeras reuniones.

Depende del alcance. Un modelo de clasificación de texto con datos limpios puede costar entre 8 000 y 15 000 euros. Un sistema de visión artificial con integración en línea de producción suele situarse entre 25 000 y 50 000 euros. En el informe de viabilidad de la fase 1 desglosamos el presupuesto por fases, sin sorpresas.

No es imprescindible. Nos encargamos del desarrollo completo y formamos a las personas de tu equipo que vayan a interactuar con el sistema. Si tienes desarrolladores, trabajamos con ellos codo a codo para que puedan mantener la solución a largo plazo.

Te lo decimos en la auditoría inicial. A veces la solución es esperar a acumular más datos. Otras veces podemos usar técnicas de data augmentation o transfer learning para compensar un volumen reducido. Si ninguna de las dos opciones es viable, te lo comunicamos antes de que gastes un euro en desarrollo.

Tres meses incluidos en el precio del proyecto. Durante ese tiempo monitorizamos el rendimiento, resolvemos incidencias y reentrenamos el modelo si es necesario. Después puedes contratar un plan de mantenimiento trimestral o gestionar el sistema de forma autónoma con la documentación que te entregamos.

Sí. Aproximadamente la mitad de nuestros clientes están en otras ciudades de España. La auditoría inicial puede hacerse por videollamada y el resto del proyecto se gestiona en remoto con reuniones semanales. Si el proyecto requiere visitas presenciales, por ejemplo para instalar hardware de visión artificial en una fábrica, nos desplazamos.

¿Listo para dar el primer paso?

Escríbenos y te contamos si la inteligencia artificial puede resolver tu problema concreto. La primera conversación no tiene coste ni compromiso.

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